XVII Promoción

Al escribir estas líneas, a petición de la Academia General del Aire con motivo del 75 Aniversario, lla XVII Promoción habrá cumplido, en 2018, 57 años desde el ingreso de la mayor parte de sus componentes en la AGA.

Se inició nuestra andadura con el anunció en el BOE, octubre de 1960, de la convocatoria de ingreso, 100 plazas para el Servicio de Vuelo y 7 para Intendencia. Consecuencia de esta convocatoria en 1961 ingresan en la Academia 83 y 7 aspirantes respectivamente. Desde entonces han pasado por la promoción 126 hombres; unos cambiaron de promoción, otros causaron baja, otros se incorporaron a ella de otras promociones, otros han perdido la vida al servicio de España y otros nos dejaron, consecuencia de enfermedad, debido al inexorable paso del tiempo. Nos graduamos con el empleo de Teniente, en el año 1965, 97 Alféreces Alumnos de 4º Curso, 70 de vuelo, 18 de tropas y 9 de Intendencia. A día de hoy, los supervivientes, 67, están todos retirados, y dedicados a otros menesteres; hay pintores, agricultores, golfistas, jugadores de mus, terratenientes, marineros con barco propio, etc.; algunos, todavía, siguen conectados con lo militar y todos seguimos teniendo algo en común: la XVII Promoción y compartimos nuestro amor al Ejército del Aire y a España.

Ha sido una promoción de transición en todos los aspectos: política, de material, de legislación, hemos pasado por diversas estructuras organizativas, hemos sido de SV, de ST, de TS, hasta llegar al Cuerpo General. A modo de resumen, resaltar que hemos sido Aviadores, con mayúscula, que hemos disfrutado de nuestra carrera, y que hemos vivido como hemos querido y elegido vivir.

Esta historia no estaría completa si no contaran sus vivencias los números uno de la XVII: Luis Senén, número 1 de ingreso, y Quique de Ynclán número 1 de salida. A ellos les paso la pluma, mejor dicho, el ratón.

TG. (R) Beltrán Doña.

Muchas gracias mi general.

El 15 de septiembre hicimos nuestra presentación y comenzamos el primer curso como Caballeros Cadetes de 1°. Sobre las 11 de la mañana, el Jefe de Escuadrilla y los capitanes tratando de formar a la promoción, casi toda vestida de " blanco sucio”, preguntaban por el que había tenido la fortuna de obtener el n° 1, dándose la paradoja de que llegó el último al lugar de la formación; llegaba despistado y sudoroso, procedente de una nave de segundo, ya se supone que de hacer "trabajos de mudanza". Era Luis Senén.

Aquel conjunto era de lo más variopinto: 6 tenían el empleo de Cabo1º, 8 de Cabo uno de ellos piloto de complemento, suelto en buker y en i-111 además de tenista muy cualificado, 12 de Soldado y el resto eran paisanos. Curiosamente uno de los cabos 1º, en el momento de la incorporación, era Sargento de Complemento (cordón blanco) y quien a día de hoy, a pesar de haber llegado al empleo de Coronel, sigue siendo para nosotros “el Sargento”. También uno de los paisanos era un deportista de alto nivel: Arturo Pérez-Zamora Lecuona, fue uno de los primeros nadadores españoles, de menos de 18 años, que bajó del minuto en los 100 m. libres y que hizo los mínimos para la olimpiada de Roma del año 1960. Era para nosotros “Pez-Zamora” (falleció en uno de los primeros accidentes aéreos que sufrió la Promoción).

Durante la permanencia en la AGA de esta promoción, se sucedieron algunos acontecimientos y anécdotas que a continuación se detallan resumidamente:

En el primer día de “Instrucción” estrenamos el nuevo uniforme verde oliva con teresiana, que sustituyó al mono con tirantes, color uralita, con el cual los perdigones que lo lucían (hasta que se lo cambiaron) más parecían presos comunes de alguna cárcel española que alumnos de una escuela militar.

El día de la Jura de Bandera (10.12.1961) el Ayuntamiento de Murcia hizo entrega a la AGA de un nuevo estandarte, que tras ser bendecido por el Sr. Obispo, fue portado por el número uno de la XIV Promoción, pasando el antiguo a ser portado por el número dos de dicha Promoción, con lo cual en nuestra jura hubieron dos estandartes.

Estando en 2º curso se instituyó el Curso Básico de Vuelo con aviones T-6 procedentes de Matacán (Salamanca) aunque la promoción no empezó a volarlos hasta 4º curso.

A comienzos del tercer curso, ya con el empleo de Alférez Alumno, empezaron las clases de vuelo en la Bücker-131 (E3B) y posteriormente con la T-34 Mentor (E-17) y también los cursos de Navegante en el Junker y el de Bombardeo en el Heinkel 111, lanzando bombas de yeso en las islas del Mar Menor, en aquella época en que no había tanto ecologista que se picara por si se había molestado a alguna gaviota o a algún lagarto. Quizás fuimos, también, la última promoción en volar en Lo Monte; los campos de vuelo del Carmolí y Lo Monte fueron cuna de muchos de los pilotos formados en aquellos años.

Los de Intendencia, además de comenzar con las materias específicas del Cuerpo, se lo pasaron mejor visitando alguna fábrica local de cerveza.

Comenzamos el 4º curso correspondiendo, en ese momento asumir el puesto de abanderado a nuestro primeraco, Quique de Ynclán. Lo hacemos con la vista puesta en las estrellas de Teniente, centrados los de vuelo en perfeccionar las formaciones y la acrobacia en los aviones T-6 y T-34 “Mentor”, los de tropas con el curso de Navegante y “semanas” e instrucción de reclutas con la tropa de la AGA y los de Intendencia con su economía de “alto nivel”.

En enero de 1965 comienzan los de Tropas el primer curso de Observador de Aeroplano, como “conejillos de indias”, dirigidos por el Cap. Cosculluela, que había hecho el curso en EE.UU. Como era de esperar, todos aprobaron y el 23 de junio se les solicitó a los Alféreces de 4º (ST) de la XVII el título de Observador de Aeroplano.

El viaje de fin de carrera un fracaso: cada uno por su lado. Los de vuelo de la cabeza hicieron en aviones T-6 el circuito AGA-Albacete-Granada-AGA un grupo y otro grupo lo mismo pero en sentido inverso; los de la cola a Canarias (para que fueran conociendo el terreno) y los de Intendencia a Barcelona para entre otras visitar la fábrica del Avecrem y también el “Pueblo Español”.

Aunque se defina una promoción como “Conjunto de los individuos que al mismo tiempo han obtenido un grado o empleo”, la XVII es diferente a otras promociones, y aunque parezca increíble y parece ser que es el único caso en la historia de las academias militares, en la orla de la misma figuran tres compañeros (dos de ellos hoy desgraciadamente fallecidos), que no terminaron su carrera con la XVII. Su baja en la Promoción y la decisión de que repitieran curso se produjo apenas tres días antes de la Entrega de Despachos, por un problema surgido entre ellos (con dos T-6) y un tráfico de Iberia en el Aeropuerto de Rabasa en Alicante, mientras al parecer unas mozas contemplaban sus evoluciones.

15 de julio de 1965: ¡POR FIN TENIENTES!

En el largo y duro camino de servicio a España, la Promoción sufrió la pérdida de 10 compañeros en Acto de Servicio (9 en accidente aéreo y uno realizando prácticas deportivas con su Unidad).

Todos los supervivientes de la XVII Promoción, quieren hacer constar que es un orgullo para ellos haberse formado en la Academia General del Aire y que guardan un especial recuerdo de aquella época en la que además de estudiar una carrera y aprender VALORES, se fraguó entre ellos algo más que amistad que los hermanó para siempre.

A lo largo de estos años, también hubo momentos muy tristes y dolorosos, lo fueron muy especialmente la pérdida de compañeros en acto de servicio: de la XIV Manzanero en clase de judo, de la XVI Corral con el Capitán Sánchez, Almazán con el Capitán Montoro, ambos en accidente aéreo en clase de vuelo, Salvador en el accidente del Heinkel 111 que, en el despegue, colisiono con el paredón del campo de tiro cayendo al mar, así como el capitán D. Felix de las Heras Andrés que falleció al estrellarse su avión entre los pueblos de Almoradí y Rafal. D.E.P

Finalmente, cómo no, dar las gracias a todos los Profesores, que a lo largo de los cuatro años de permanencia en la AGA de esta Promoción, se preocuparon por su formación y que contribuyeron a que aquél variopinto grupo de jóvenes, con mucha ilusión y poco conocimiento, acabara formando un conjunto homogéneo con todos sus componentes verdaderamente preparados para cumplir cualquier misión que pudiera encomendárseles allá donde fuesen destinados.

¡MUCHAS GRACIAS!

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