XV Promoción

A finales del mes de julio de 1959 la Academia enviaba a los respectivos domicilios de los nuevos cadetes el escrito oficial de nombramiento cómo Caballero Cadete y el uniforme blanco, por lo que ya se tuvieron ocasión de lucirlo aquel verano en diversas fiestas, guateques terrazas y reuniones sociales. No se habían cubierto todas la plazas convocadas, ya que el ingreso era de 99 Caballeros Cadetes para el Arma de Aviación y de 9 para el Cuerpo de Intendencia (los números variarán con el comienzo de cada curso académico con el trasvase de alumnos de la XIV a la XV y de la XV a la XVI).

Tradicionalmente, el comienzo del Curso en la Academia era a mediados del mes de septiembre pero, aquel año, los Caballeros Cadetes de Primer Curso y los Alféreces Alumnos de Tercer Curso se incorporaron el día 17 de agosto de modo que, al inicio del curso académico normal, a mediados de septiembre, unos ya estarían “sueltos” en instrucción militar y los otros en vuelo.

El día 16 de agosto, a las 21.00 horas sale de la estación de Atocha el correo-expreso Madrid-Cartagena. En la estación, el panorama que puede verse es variado. Avezados y curtidos Alféreces y novatos Cadetes con cara de despistados, pensando con inquietud en cómo transcurriría la larga noche en el tren. Fundada inquietud ya que as novatadas -más o menos pesadas- se prolongaron hasta primera hora de la mañana siguiente cuando, en Balsicas, hubo que trasbordar el tren que, finalmente, condujo a la Academia. Recibe, entre otros, el perro Emilio, compañero inseparable durante los años académicos.

La jornada académica es larga. Toque de diana a las 05.30, a la que siguen actividades muy variadas. Instrucción militar, clases teóricas, estudio, deportes, comida, breve siestas, más de lo mismo, paseo, cena, silencio y observarlo. Con esta actividad y el bromuro del desayuno el cuerpo y el ánimo están bastante sosegados. Y para complementar todo lo anterior, las carreras y novatadas con que los Alféreces amenizan el escaso tiempo libre.

Las horas de paseo durante los fines de semana se aprovechan para ir conociendo lugares de ocio cercanos. En Santiago de la Ribera, San Pedro del Pinatar, San Javier y La Puntica y que, al estar en pleno verano, tienen animación.

Los arrestos de 1º y 2º grado se cumplen en la Escuadrilla, pero los de 3º, 4º y 5º grado en el edificio denominado corrección, próximo al campo de deportes y coloquialmente conocido como el “Chateau D´Iff”, durante su cumplimiento se estaba privado del uso de los cordones de Cadete sobre el uniforme.

La tarde del día 9 diciembre se presenta en el Salón de Actos un espectáculo musical con la actuación del conjunto Los Estratosféricos, en el que la letra de las canciones que se interpretan están adaptadas a las vicisitudes de la vida académica o a los métodos y comportamiento de los “protos”. El día 10, festividad de nuestra Señora de Loreto, Patrona del Ejército del Aire, tiene lugar del solemne acto castrense de Jura de la Bandera. Familiares, amigos novias, se desplazan a Santiago de la Ribera para acompañar en ese trascendental e inolvidable día a los nuevos soldados de España.

El Baile de Gala, en el Comedor de Alumnos, pone el broche final a los actos castrenses y festivos del día los componentes de la XV Promoción dejan de ser “novatos”.

Ha llegado el invierno, las naves del alojamiento no disponen de calefacción, por lo que en los días más fríos durante las horas de estudio se permite utilizar el tabardo y cubrirse con una manta. Y para el aseo personal, agua fría, incluidas las duchas.

El curso va transcurriendo, alternando el estudio de asignaturas teóricas con las actividades de instrucción militar, tiro deportes, arrestos y vacaciones de Navidad y Semana Santa. En cuanto a los aviones, hay que conformarse con oírlos y ver cómo vuelan los alumnos de otros Cursos.

La participación en el Desfile para conmemorar el XXI Aniversario de la Victoria, que ese año tiene lugar en Barcelona el día 8 de mayo, rompe la monotonía académica. El desfile, presidido por S.E. el Generalísimo, a lo largo de toda la vía Diagonal, fue magnífico y muy aplaudido, por lo que el Ministerio del Aire y el jefe de la Región Aérea de Levante envían sus Felicitaciones. Los alféreces desfilaron en vuelo, por lo que se constituyeron dos formaciones aéreas, una en avionetas E.17 (T-34 Mentor) y otra en E-38 (Bücker 131), siendo de esta última 44 aparatos.

A finales del mes de junio, una vez terminados los exámenes finales, tiene lugar el campamento En Guardamar del Segura. Tiendas de campaña bajo un pinar cerca de la playa, deportes, supuestos tácticos, playa y tiempo libre, con la oportunidad de conocer y pasear con las jovencitas del pueblo y las “veraneantas” que ya habían iniciado la temporada estival. Durante estos días cae enfermo José Carlos Morales Tuero. Es trasladado a la enfermería de la Academia, pero no logra superar el fallo orgánico que le afecta y fallece el día 3 de julio se le despide con Honores Militares. Tristemente es la primera baja de la XV Promoción.

Al incorporarse la XV Promoción al Segundo Curso, 1960-1961, encuentra nuevo Coronel Director de la Academia: El Coronel D. Manuel Bengoechea Menchaca que, hasta entonces había sido Agregado Aéreo a la Embajada de España en Londres.

La vida académica y actividades militares y deportivas son análogas a la del año anterior. Pero, al menos, ya de vez en cuando se utiliza el mono de vuelo para, a bordo del Heinkel 111 o del Junkers 52, hacer las prácticas de navegación y bombardeo (bombas de yeso) sobre la isla Perdiguera o del Barón. En el horizonte lejano brilla la soñada estrella de Alférez, y el afán por conseguirla infunde fuerzas y ánimo para superar adversidades.

El domingo 30 de abril amanece tranquilo y soleado por lo que un grupo de alumnos de varios Cursos se embarca en dos traineras para pasar el día en La Manga. Al iniciar el regreso, el tiempo y el estado del mar han empeorado sensiblemente por lo que una de las embarcaciones naufraga a cierta distancia de la costa, la suficiente como para que varios de sus tripulantes no puedan alcanzarla. Ante esta situación, el Caballero Cadete Alfredo Carrasco Gil demostrando gran arrojo y espíritu de sacrificio consigue salvar a tres de sus compañeros y ayuda a que otros puedan alcanzar la costa por sí mismo. Por este valeroso hecho es felicitado en la orden de la Academia del día 9 y posteriormente, condecorado con la Medalla de Plata de Salvamento de Náufragos, que le es impuesta a comienzos del curso siguiente. Es el primer condecorado de la XV Promoción.

Los resultados de los exámenes finales traen consigo la ansiada estrella de alférez, que es lucida por primera vez con todo orgullo en la ceremonia castrense de Entrega de Despachos del día 15 de julio.

El comienzo del Tercer Curso, 1961-1962, está marcado por la ilusión y la inquietud. Ilusión porque se va a empezar a volar de verdad, va a hacerse realidad aquel sentimiento íntimo que impulsó a la voluntad para superar los obstáculos que jalonaban el ingreso en la Academia. Pero también inquietud, ante la posibilidad de no ser capaz de superar la instrucción en velo requerida. Ha cambiado el Jefe de Enseñanza, el actual es el Teniente Coronel D. Manuel Alonso Alonso.

Al ser ya alféreces se tiene la posibilidad de, si las circunstancias lo permiten, (arrestos y capacidad económica), dormir el sábado fuera de la Academia durante la hora de paseo del último día hábil del mes hay carreras al edificio de Mayoría para recoger “el sobre” con la paga del mes. Se van haciendo ahorros y se compran las primeras motos.

Se designan también los distintos grupos de alumnos para cada profesor, normalmente unos 5 por profesor, y al ser el Curso muy numeroso, se constituyen tres Escuelas, en los aeródromos de San Javier, El Carmolí y Lo Monte.

Se comienzan con las maniobras de línea de vuelo, virajes, planeos, subidas, descensos coordinación, pérdidas barrenas, aterrizajes forzosos simulados y, una vez dominado esto, sucesivos tráficos rectangulares sobre el aeródromo con tomas y despegues, es el llamado “carrusel”. Los alumnos que están en tierra, esperando su turno de vuelo, también tiene actividad, cambiando la “T” y alineando los paneles y el cono, conforme cambia la dirección del viento y el sentido del tráfico.

Transcurren los días y, normalmente, de ocho a nueve horas de vuelo de doble mando deben ser suficientes. La temida “prueba” por el Comandante Jefe de la Escuela y, si todo es normal, la “SUELTA”. Tres tráficos “solo”, bandera blanca y al aparcamiento. Enhorabuena del profesor que, aunque no lo exprese exteriormente, íntimamente se enorgullece de haber hecho un nuevo piloto, y también del resto de compañeros que, cortando el pelo, marcan una “T” en la parte posterior de la cabeza.

Se van alternando clases de doble mando y vuelos “solo” de resbales, ochos, espirales, acrobacia y formaciones. Lentamente se van acumulando horas de vuelo y las primeras experiencias aeronáuticas, pero tristemente también van surgiendo las “bajas de vuelo”. Conviven las alegrías con las tristezas.

En el mes de abril, en una sencilla ceremonia delante de la torre de vuelos, el Coronel Director de la Academia entrega los Títulos de Piloto Elemental y el “Rokiski” con la hélice de piloto sobre el círculo rojo.

Con respecto a los alumnos del Cuerpo de Intendencia, durante los dos primeros Cursos su Plan de Estudios es el mismo que el de los pertenecientes al Arma de Aviación, pero a partir del Tercer Curso ya tienen un plan de estudios diferenciados, que comprende asignaturas comunes y asignaturas y actividades específicas propias del Cuerpo.

Los baúles y maletas se guardan en el denominado “cuarto de baúles” que, además del fin para el que son concebidos, sirven para albergar las partidas de póker que se organizan en la tarde de algunos fines de semana. De estas partidas es memorable la organizada una tarde en la que el Jefe de día era el Comandante D. Antonio Hernanz de la Fuente. Sorprendidos “in fraganti” y tras “proceso de investigación” el gran número de arrestos de tercer grado llevó a tener que cumplirlos en la escuadrilla por no haber suficientes alojamientos en el edificio de Corrección.

El comienzo del Cuarto Curso, 1962-1963, sorprende con una importante innovación. El Curso de Vuelo Básico, que hasta entonces se realizaba en el Grupo de Escuelas de Matacán, se llevará a cabo también en la Academia. Por ello, durante el primer trimestre se completaría la instrucción elemental avanzada, volando la avioneta E-17 (T-34 Mentor), y en los dos trimestres siguiente se realizaría la formación completa de vuelo básico, con el avión E-16 (T-6 Texan).

El nuevo Jefe de Estudios es el Teniente Coronel D. Rafael del Pozo y de la Piedra. Durante las horas de mañana, mientras los alumnos del Arma de Aviación acuden a las clases de vuelo los del Cuerpo de Intendencia llevan a cabo “Prácticas de los Servicios de Intendencia”, que son supervisadas por el teniente de dicho cuerpo D. Alfonso García Valdés. Debido a sus múltiples cometidos y ocupaciones le resultaba complicado acudir a las clases, por lo que los alumnos pasan solos el tiempo en el aula. El jefe de clase continúa entregando los partes de clases sin novedad, e incluso las notas, cuando se descubre que el profesor llevaba un mes de baja a consecuencia de un accidente de tráfico. Nada ocurrió, pero la inquietud y susto del Jefe de Clase, Jesús Resano, fue enorme.

El día 25 de abril un trágico accidente llevó a estrellarse durante el despegue a un Heinkel 111. Resultaron heridos los Alféreces Alumnos Eduardo Martínez Prior y Emilio Jover Sendra. Por desgracia falleció el Alférez Alumno de tercero D. Julio Salvador Martínez, hijo del que había sido coronel de la Academia (Benjumea).

La clausura del Curso y Entrega de Despachos de Teniente tiene lugar, como es tradicional, el día 15 de julio. Lo reciben 84 Tenientes del Arma de Aviación, Servicio de Vuelo, 17 del Servicio de Tierra (dos más lo harán en septiembre), y 6 del Cuerpo de Intendencia. La verbena y fiesta por la noche en los jardines del Pabellón de Oficiales, acompañados por familiares, amigos y novias, pone fin a cuatro años de estancia en la Academia General del Aire. Años de intensa y continua actividad, dirigida a proporcionar una completa formación militar, humanística y aeronáutica, que infundieron un hondo y perdurable sentido de la amistad y el compañerismo, y que marcaron para siempre las vidas de los componentes de la XV Promoción.

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